La televisión es mala malísima.


Existe un plan de dominación mundial secreto. Todos lo sabemos. En el momento en el que tu presionas el botón de encendido de un televisor, un ente psíquico se apodera de ti y te obliga a funcionar como una máquina y a seguir los designios del querido líder. Entran en acción unos midiclorianos malignos que te borran la memoria y te convierten en un ser bobo e ignorante, como Hodor. Si ves mucho la tele, te quedarás tonto, y al tiempo morirás. Lee Crepúsculo mejor. O las memorias de José María Aznar. O escucha reggeton.

"Y una polla"

La tele no es tan mala. Maldición, ahora parece que está de moda meterse con la mal llamada caja tonta. Llevo tiempo observando cartelitos y tiras cómicas intelectuales que insisten en que la TV es lo peor de lo peor, y que debe morir. La pintan como un aparato que borra mentes y lava cerebros. ¿Alguien se lo cree? Para mí, estudiante de periodismo y comunicación, me parece que cosas así se nos van de madre. Es decir, ¿por qué existe actualmente esa maldita manía de meterse con el televisor? Es tan sólo un medio; lo importante es el mensaje. En definitiva, lo que creo que lo que nos intentan transmitir los grandes creadores y artistas que hay sueltos por Internet es que todo el contenido de la televisión es basura. Justo son los mismos que, después de hacer un alegato en defensa de la cultura libre y abandono del esclavismo al que nos somete la pequeña pantalla, se disponen a ver Breaking Bad o The Walking Dead empleando series.ly, o esos que fenecen sentados frente a las pantallas del ordenador. Es una gran hipocresía. Desde luego que hay contenidos horribles. Como los ha habido siempre. En la literatura, podemos encontrar bodrios de semejante calibre que le pueden hacer frente a Jersey Shore o Gran Hermano sin despeinarse un pelo. También en el cine se producen auténticas basuras, y en la música. Y en Internet también, cuidado, pequeños intelectuales. Pues en la televisión ocurre igual.

No nos lavan el cerebro. De hecho, un aparato como el televisor me parece, en mi humilde opinión, una muy útil forma de transmisión de cultura. Lo que muchas personas parecen haber olvidado es que muchos de los fantásticos referentes culturales que tanto adoran forman parte del extenso universo televisivo. Decir “La televisión es para borregos” mientras llevas una camiseta con la cara de Sean Bean es una incoherencia total. Por mucho que les pueda molestar, grandes ficciones como Juego de Tronos o The Big Bang Theory están diseñadas para la transmisión en televisión y adaptadas al formato que ofrece. Y por el otro lado, no faltan buenos programas informativos que se alzan como otras opciones a la consolidación mediática actual. Entonces quizás no sea tan mala ¿no? Si queremos quejarnos, hay que hacerlo con cierta propiedad. Quizás yo no sea el más adecuado para dar consejos (de hecho, soy bastante imbécil) pero hay que tener unas mínimas ideas claras. Vuelvo a insistir en lo mismo. La televisión es un medio. Un canal. Una vía. Y, en la actualidad, está viviendo un fenómeno dorado que se compensa con el apoyo de Internet. No podemos extrapolar de semejante manera, porque es hipócrita y propio de un serio déficit intelectual. Y es por eso que, si dejáis de compartir fotitos de tipo “La televisión es tremendamente mala. Que listo soy” estaría muy, muy, agradecido.

Sin embargo, habrá gente que seguirá pensando que leer “50 sombras de Grey” es mucho más cultural que ver un documental de National Geographic. 

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